El Impacto de la Crisis Financiera sobre la Seguridad y la Salud en el Trabajo

Prevención, indemnización y rehabilitación son tres componentes clave de la seguridad social. Todos estos elementos están amenazados por las consecuencias de la crisis económica y financiera. Investigaciones recientes realizadas por la Asociación Internacional de la Seguridad Social, AISS, han puesto de relieve que los ingresos de la seguridad social se han reducido considerablemente debido a la crisis, mientras que los costos de atención médica siguen aumentando como efecto adicional. Pero, ¿qué ocurre con la prevención y la seguridad y la salud en el trabajo?

Los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales representan uno de los principales riesgos cubiertos por la seguridad social desde que se introdujeron los primeros regímenes de seguridad social en Europa, hace más de 120 años. Al mismo tiempo, la provisión de prevención, indemnización y rehabilitación para enfermedades y lesiones relacionadas con el trabajo constituye un elemento importante de muchos regímenes de seguridad social en todo el mundo.

Se ha estimado que los costos relativos a los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales ascienden al 4 por ciento del PIB mundial. Una inversión a largo plazo en prevención, con el propósito de reducir los accidentes y enfermedades relacionados con el trabajo, puede ayudar también a limitar el gasto en seguridad social, al reducir las prestaciones de seguro y los costos de atención médica.

El impacto de la crisis sobre la seguridad y la salud en el trabajo

Recesiones anteriores han revelado los efectos negativos potenciales que tiene un desempeño económico deficiente en las condiciones de trabajo en general y, en particular, en la seguridad y la salud en el trabajo. Entre estos efectos se encuentran los siguientes:

  • El aumento de la intensidad y de la presión en el trabajo, puede dar lugar a una mayor frecuencia de accidentes;
  • El incremento de la inseguridad con respecto a las perspectivas de empleo. Esto ejerce un impacto directo sobre las condiciones psicosociales y el bienestar de los trabajadores, lo que con frecuencia se traduce en efectos perjudiciales para la salud;
  • Unas difíciles condiciones de mercado que pueden conducir a que los patrones reduzcan la inversión destinada a medidas preventivas, mientras que los trabajadores tal vez sean más reacios a plantear demandas relativas a unas condiciones de trabajo seguras y saludables, y
  • Por otra parte, el descenso del empleo debido a la crisis, puede ser la causa de la reducción del número de accidentes en algunos países.

Con frecuencia, la prevención exitosa y eficaz es el resultado de un firme compromiso del personal directivo y de un diálogo social eficaz a nivel de empresa. El cambio positivo se puede introducir, sin un gran compromiso financiero, y la inversión inicial, por ejemplo, en formación en materia de seguridad y en equipo de protección, se recupera cuando las estrategias de prevención comienzan a rendir beneficios, en la medida en que la disminución del número de accidentes del trabajo y de enfermedades profesionales se traduce en unos menores costos de producción y en la reducción del ausentismo, con los consecuentes efectos en la productividad.

Es necesario que los resultados positivos se basen en un marco normativo de la seguridad y salud en el trabajo y en unos sistemas de gestión de riesgos que sean apropiados, especialmente en tiempos de dificultades económicas.

Fuente: Asociación Internacional de la Seguridad Social, AISS.
http://www.issa.int/esl